martes, 7 de junio de 2011

LOS REGALOS DE LA VIRGEN, POR ALEJANDRO FERNANDEZ

Era una de esas mañanas de Mayo que tornaban en un gris oscuro, ese color que es presagio de leves llantos de las nubes cuando de manera radical pasean por los altos edificios de la calle Sevilla. ELLA, se encontraba radiante, hermosa...era una luz enmedio de todo lo que la rodeaba, la Esperanza salvadora de ojos llorosos, que por Mayo se antojaba como de gloria una verdadera rosa delicada.Un grupo de jóvenes nerviosos, ante la presencia de la quien es centro de sus devociones en la tarde del Martes Santo.Y es que, como bien sabéis queridos amigos, 'Dios escribe derecho con renglones torcidos'.La mañana oscura, hizo que amainara el suspiro de agua recia que caía en la calle, y se convirtiera de manera leve en una bendición constante ante la presencia de la Virgen en la calle. Y los niños, los niños solo sabían mirarla a Ella, Madre expectante ante sus hijos que con escolta de los que son los cicerones humildes que la llevan al cielo y pasean por Jerez.Todo fue como un sueño...Todo fue como una leve brisa...Todo fue...como todo lo que rodea a María...Lo que cada uno vio en los ojos de la Virgen en estas dos mañanas que hemos tenido la oportunidad de vivir, que se lo guarde bien guardado. Es el fiel reflejo de lo que significa para nosotros Ella. El fiel reflejo de nuestra amistad. El fiel reflejo de los aplausos de los niños hacia Ella...Porque la Virgen, nos quiso regalar nuevamente el unirnos juntos en torno a su manto...Ese fue su regalo...