viernes, 12 de febrero de 2010

A MIS HERMANOS DE LA O, POR CHICO MARRERO

TOC!! TOC!! TOC!!
Bienaventurados los que oísteis la llamada del Bendito Reino de las Trabajaderas
En la oscuridad de un cercano almacén, justo a la verita de Capuchinos, cuatro zancos arriaos en el suelo son testigos mudos del paso de la vida. Allá por abril se cobija y repone fuerzas después de una carrera. Y es en ese momento, cuando se ‘pone’ sobre el suelo y se acude al refrigerio de Pascua a escasos metros del lugar, se cierra el portón de la Gloria... hasta el año que viene!!
Varales, bambalinas, cera derramada aún sobre su techo... nostalgia de un Martes Santo que en ese momento... ya será historia.
Los días comienzan a caer del almanaque. Va pasando la vida. Oraciones puestas a los pies de un Crucificado moreno y Esperanzas fervientes ante el rostro de María.
Y así es como se va repitiendo el ciclo anual de todo ser humano. Hay cosas que no cambian... o sí. Lo que es seguro es que aquello que cada año se repite va adquiriendo un matiz inmortal. Inmortal es Dios que nos regaló lo más maravilloso que tenemos. LA VIDA. Inmortal son las Imágenes que nos legaron de antiguo y que son signos claros de veneración. Inmortales son los padres, los hermanos, los amigos –aquellos incluso que no sabes bien por qué, aparecieron en tu vida y son parte de ti-, Inmortal es el tiempo cuando cada año nos regala una cita sin igual y llega, y llega y llega... Inmortal es LA FAMILIA. Inmortal es lo que TÚ quieres que sea. Y así es, será y seguirá.
El ciclo se repite y el ciclo se renueva. Es puntual y no falta a su cita. Por eso, a mediados de enero, cada año, esa parihuela que descansa a la verita de Capuchinos, comienza a latir. Nota en su interior como se revisa, como se limpia, como se pone a punto. Y le traen bellos recuerdos... de salida, de palquillo, de Tornería, de Gaitán... de Amarguras. Siente como se aproxima el momento de volver a despegar los zancos del suelo, recuerda voces... ¿30? de ánimo, de esfuerzo, de martillo, de arpilleras que rozan el alma de un paso... ¡¡a esta eh!!
Se sueña a Martes de roja y gualda caídas sobre la fachada, ruán morado, esparto y sandalias. Carisma de sayales marrones y escoltas militares. No es un Martes cualquiera. Es Martes Santo... Martes de Defensión y Martes de La O.
Con estas palabras he intentado reflejar lo que pienso que es un sentimiento común entre todos los que una vez tomamos la decisión de formar parte de esta Bendita Locura –como muchos decís- de ser miembro de LA FAMILIA que cada año tiene el inmenso honor de llevar sobre su cerviz a María de La O.
Esta locura no conoce edad, ni mira el lugar de procedencia de aquel que se acerca a Ella. Todos somos HERMANOS y nos mueve un mismo fin.
Con esto quiero dirigirme a vosotros, mis HERMANOS de la Sexta Trabajadera – La Precoz – esa que, sin desmerecer a ninguna otra, es todo Corazón.
Se que muchos me conocéis, pero me consta que este año se han sumado más HERMANOS con los que, si Dios quiere, viviremos momentos mágicos bajo el paso de palio de la Señora. Y es sobre todo a vosotros a los que os quiero dirigir estas líneas.
Soy Juan Manuel... ‘Er Marrero’, que es como me conocen. Gaditano de nacimiento y cofrade desde que tengo uso de razón. Costalero desde hace mucho... pero eso es lo de menos. La costalería la lleva uno dentro de sí y sólo tú sabes cuándo empezaste. No se presume de ello al igual que no se presume de ser más o menos qué. Uno es Costalero y eso lo lleva como forma de vida. En los malos momentos, cuando las cosas no te salen como a ti te gustarían, los sinsabores... ahí también uno es Costalero. Por eso si preguntas... ¿desde cuándo eres Costalero?... creo que nunca he dejado de serlo.
Esta Semana Santa si Dios quiere cumpliré mi tercer aniversario bajo las trabajaderas de La O.
Si hay algo que necesito que ocurra siempre en mi vida, es acudir a la cita cada Martes Santo.
Por circunstancias laborales en estos años nunca he podido asistir a los Ensayos. Para no mentiros... sólo pude acudir a uno de ellos... pero se suspendió por la lluvia. El trabajo manda y sólo la Virgen sabe por qué no puedo acudir los sábados a ensayar. A mí no me lo ha dicho... y mira que le he preguntado... pero no sé la respuesta. Muchas veces he intentado hablar con mi jefe para librar los sábados... pero siempre la misma respuesta...
He hablado en varias ocasiones con nuestro Capataz, Manué, sobre el apuro y el ‘malestar’ que me crea el no poder ir a los Ensayos. Pese a todo, siempre me ha ‘reservado’ mi sitio en LA FAMILIA.
Y siempre me ha hablado de vosotros. Mis HERMANOS de la Sexta. Sólo os puedo dedicar palabras de agradecimiento por vuestra comprensión y amistad. Me habéis abierto vuestro corazón y me hacéis un hueco para que el Martes Santo, mis brazos se peguen a los vuestros para empujar fuerte la trabajadera. Vosotros queréis que yo marche a vuestro lado. GRACIAS.
GRACIAS LOS PINA, PABLITO, RAMÓN, COPANO, VELÁZQUEZ, CALA, BUENO...
A los que ya os conozco que os puedo decir... me quito el sombrero. A los que han llegado sabed que no sois nuevos. Ya sois Costaleros de La O, sentid y quered a la Virgen y este Martes Santo, recordad cada momento, cada chicotá, cada levantá a la Gloria. Puedo decir con orgullo y me alegra que gracias a esta locura me llevo más amigos todavía.
Bienvenidos a la Familia de La O. ¿Desde cuándo sois costaleros de la Virgen?... creo que nunca hemos dejado de serlo.
Un fuerte abrazo de vuestro hermano y amigo.

Marrero.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario